Uno de los padecimientos más habituales en corredores hoy en día son las lesiones por sobreuso y se les conoce como fracturas por estrés y suceden habitualmente en la tibia y el metatarso.

Este tipo de lesiones pueden convertirse en peligrosas ya que es un padecimiento silencioso en el cual quien lo tiene lo desconoce. Se produce más en corredores de largas distancias y sucede cuando el hueso sufre impactos muy seguido, lo que provoca que se acumulen microtraumatismos que a la larga terminan por romper el hueso.

Las partes del cuerpo que sufren esta lesión son normalmente los huesos de la pierna y el pie (la tibia: hueso largo ubicado en la parte interna de la pierna) y el metatarso (une las falanges de los dedos del pie con el tarso). A su vez, es un padecimiento más frecuente en mujeres debido a una menor densidad ósea y a cambios metabólicos y hormonales que afectan la salud del hueso.

Las causas de este tipo de fracturas van desde lesiones anteriores en los mismos sitios, alteraciones en el ritmo de entrenamiento o entrenamientos intensos después de un periodo muy prolongado de descanso, disimetría de las piernas o dedos de los pies, hasta correr con un calzado poco apropiado, sufrir de tiroides e inclusive una dieta desequilibrada y el consumo excesivo de cafeína, tabaco o alcohol.

Los síntomas de una fractura por estrés se presentan en forma de dolores musculo-esqueléticos que aumentan con el entrenamiento. Estos dolores suelen ser progresivos y se pueden llegar a sentir incluso en periodos de reposo.

Para detectar una lesión por sobreuso en ocasiones no es suficiente una radiografía por lo que se tiene que recurrir a una resonancia magnética para determinar si existe dicha fractura.

Una vez detectada la fractura, es necesario seguir las indicaciones del o la médica para lograr una pronta recuperación. El proceso de mejora depende mucho del tipo de fractura y de su intensidad. Normalmente el tratamiento consiste en reposo relativo. En el caso de una fractura por estrés de la tibia, la recuperación puede durar entre tres y seis meses de descanso y levantando muy poco peso. Cuando se trata de lesión por sobreuso en el metatarso se inmoviliza el pie hasta por ocho semanas limitando el apoyo del miembro.

El tratamiento anterior se acompaña también de analgésicos para reducir el dolor. Por su parte, es indispensable hacer un análisis de factores de riesgo e identificar por qué se produjo la fractura para evitar posibles accidentes una vez regresando a las actividades cotidianas.

Son recomendados también los ejercicios de músculos donde se trabaje la flexibilidad y que una vez que el paciente deje de sentir dolor, comience a caminar lentamente y a hacer ejercicios livianos y de bajo impacto para mantener la forma.

En los casos en los que exista una complicación en la recuperación y el hueso no suelde, o en donde se presente una fractura por estrés en el metatarso, específicamente en el quinto metatarsiano, es posible que sea necesario llevar a cabo una intervención quirúrgica ya que este tipo de fractura se produce no por estrés sino por traumatismo.

Categorías: Salud

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